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Domingo, 20 de febrero de 2005

Votación del tratado constitucional el 20-F

Breve análisis sobre el resultado electoral, realizado un día antes de la vortación.

Antecedentes.
Los tres partidos con representación nacional (PP, PSOE, IU) han afrontado la campaña electoral del referéndum a celebrar el 20 de febrero (20-F), con planteamientos, mensajes y valoraciones totalmente diferentes, esto entraría dentro de lo normal si tenemos en cuenta que el PP, y el PSOE defienden el SI, e IU defiende el NO, la incongruencia entre los partidos nacionales defensores del voto afirmativo, es la traslación al electorado en cualquier ocasión para arrojarse los trapos sucios, e intentar desgastar electoralmente al adversario, sin percatarse que en estas elecciones no compiten por obtener una mayor cuota de poder, sino simple y llanamente el placer político de desgastar al oponente de cara a las próximas elecciones generales, autonómicas y municipales, todo un despropósito.

Escenarios:
Gana el SI.
En este primer supuesto, si gana el voto afirmativo y la participación del electorado es superior al 40% ó al 45%, el liderazgo del PSOE, la idoneidad de la fecha de la consulta, el acierto al ser el primer país europeo en ratificar el tratado constitucional, serán los argumentos esgrimidos por la gran mayoría de los medios de comunicación, contertulios, analistas políticos, y por ende la mayoría de la opinión pública española.

Gana el NO.
En este segundo supuesto, aunque más improbable si es posible, el ganador sería IU, los partidos regionalistas y/o nacionalistas, y los diferentes colectivos o movimientos alternativos que han defendido un voto negativo.
El segundo ganador de esta opción sería el PP, ya que todos sus dirigentes sin excepción han defendido de forma muy discreta el voto afirmativo, y el mensaje que realmente ha llegado al electorado, ha sido una ácida y crítica constante a cualquier declaración u opción defendida por miembros del PSOE, de ERC, de IU, o de cualquier personaje ilustre que simpatice con el gobierno socialista. Valga como recordatorio el papel asumido por los líderes del PP de Madrid, con ocasión de la manifestación convocada por la AVT en Madrid, movilización que apoyaron, convocando a sus militantes a participar, no para expresarse contra el terrorismo, sino contra el gobierno del PSOE.
Gana la abstención.
En el caso de que hubiese más de un 50% de votantes que decidiesen no acercarse a las urnas, nuestros gobernantes deberían plantearse la legitimidad de una consulta de la que públicamente han expresado que no es vinculante, lo que supone que en el caso de perder el referendo podrían apoyar el tratado constitucional.
Si a estos votos le añadimos un voto negativo superior al 10%, y un 2 ó 3% de votos en blanco, nos encontraríamos en un escenario en el que más del 62% del electorado residente en España, no está de acuerdo con la fecha del referéndum, no le gusta el contenido del tratado sometido a consulta popular, o simplemente no está de acuerdo en cómo se han planteado la campaña informativa/electoral los grandes partidos nacionales, y consideran que el enfrentamiento perpétuo, fomentado en este caso, por el partido nacional que está en la oposición, no es el marco ideal para que los políticos cuenten con su respaldo, y de forma consciente, transmite el mensaje de un profundo malestar por la manera de entender la transmisión de los mensajes políticos, sin tener en cuenta la cultura política adquirida por la masa electoral, una masa etérea, sin nombre y apellidos, pero que piensa, decide y a la que no le atrae lo que le ofrecen.

Conclusión:Es bastante probable que la participación sea inferior a la registrada en las últimas elecciones al parlamento europeo, y que del escaso número de votantes que se acerquen a las urnas, el número de votos a favor del SI, sea mayor que los votos a favor del NO.
Lo contrario sería una auténtica sorpresa, de la que habría que realizar un examen exhaustivo.

Lo importante es el bagaje residual que quede en el recuerdo del electorado español y autonómico, ya que una primera contradicción es que el partido que gobierna defiende una opción, y sus socios de gobierno defienden la contrario.
La segunda contradicción, es digerir que los dos partidos nacionales con posibilidades reales de gobernar nuestro sistema político, no han sido capaces de consensuar ni la campaña, ni los mensajes, generando una frustración entre sus militantes que conlleva a identificar el voto afirmativo como un respaldo al gobierno del PSOE, y el voto negativo, como un voto de castigo al partido que gobierna.
Este escenario es el realmente preocupante, ya que le líder del PP, Mariano Rajoy ha defendido sin ambages el voto afimativo a la futura constitución europea, y en caso de que haya una abstención similar o superior a la última votoación del parlamento europeo, o que incluso los votos negativos superen a los afirmativos, no podrá públicamente erigirse ganador, ya que en este caso no se presentan candidatos de su partido a ninguna institución, y sería impensable que en el caso de ganar las siguientes elecciones a las cortes generales, el candidato popular, Rajoy, tuviese que convocar un nuevo referéndum para pedir esta vez (a sus votantes y militantes) sin tapujo alguno el SI a la constitución europea, por el bien de España, y para salvar el interés nacional en las instituciones europeas, sería todo un sarcasmo, pero unas horas antes de abrirse las urnas, un sarcasmo posible…

Por: Emilio Moya | Noticias Generales. | Comentarios (0) | Referencias (0)

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