Domingo, 27 de febrero de 2005
Una de las consecuencias de la cumbre celebrada entre el presidente norteamericano, George Bush y los líderes de la U.E., la OTAN, UCRANIA y RUSIA, ha sido la visualización de los claros mensajes democratizadores expresado por Bush para Putín.
Los prolegómenos de la reunión Bush-Putin en Bratislava el pasado 24 de febrero, han suscitado un debate público en el que la postura de Moscú no ha sido la más afortunada. La relación EE.UU.-RUSIA se fortaleció de manera inesperada tras el apoyo unilateral prestado por Putin tras el atentado del 11-S.
La contrapartida estadounidense ha sido no criticar las actuaciones rusas sobre Chechenia, a pesar de estar (al igual que en Guantánamo) en la picota el respeto a los derechos humanos, al equiparar Putin la cuestión chechena al 11-S, y considerar que ambas cuestiones son consecuencia del terrorismo internacional.
Cuatro años después el balance en cuanto a enriquecimiento en política exterior, es agridulce, según Marguélov “no hay contradicciones pero tampoco hay estímulos para fortalecer el vínculo entre RUSIA y EE.UU.”.La postura rusa al cooperar con la central nuclear iraní de Busheher, y venderle sistemas antiaéreos a Siria, está generando mensajes duros por parte del presidente estadounidense, y sus diferentes secretarios de Estado.
Por: Emilio Moya | Internacional | Comentarios (0) | Referencias (0)
Los políticos extremeños han destruido muchos tópicos, pero los residentes en Extremadura tenemos mucho que decir, y posiblemente a los trabajadores y desempleados europeos o de otros continentes, les apetezca saber como opinamos de las grandes decisiones
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