Domingo, 13 de marzo de 2005
¿Qué les pasa a los miembros del PP para que de la crítica sutil pasen al insulto barriobajero?.
Tanto la cámara alta en Madrid, como el parlamento extremeño en Mérida, compiten en una carrera de insultos sin igual.
Coincidí con Ignacio Cosidó cuando era Jefe de Gabinete del Director General de la Guardia Civil, y desde luego, no era un político radical ni visceral. El ataque que ha secundado contra Peces Barba recuerda la postura que Acebes y Michavila asumieron cuando Aznar los trasladó a la primera línea de fuego, a quienes parecía decirles previamente: Si quereis tener futuro en el PP os tienen que conocer por vuestra dureza dialéctica.
Si no existen estas consignas partidistas (en este caso por el sucesor de Aznar o por sus colaboradores más cercanos), estaríamos asistiendo a un político profesional con un grave trastorno mental, supuesto en el que desde luego Cosidó no se encuentra.
En el mismo lado de la moneda se encuentra uno de los azotes de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, político incisivo, directo y que logra lo que ni Floriano ni Monago ni Barrero han logrado.
Lo inexplicable es que teniendo tantos temas para poner nervioso a Ibarra, uno de los últimos ha sido la visita en horas de oficina y en coche oficial a la cárcel de Segovia, a su colega de partido, Rafael Vera. En este caso la explicación puede ser más clara: Quiere competir contra Ibarra en las siguientes elecciones autonómicas, sino pierde su halo de martillo del ibarrismo, postura que sus votantes, y muchos extremeños contrarios al PSOE, suelen agradecer cuando leen o escuchan sus diatribas.
Por: Emilio Moya | Noticias Generales. | Comentarios (0) | Referencias (0)
Los políticos extremeños han destruido muchos tópicos, pero los residentes en Extremadura tenemos mucho que decir, y posiblemente a los trabajadores y desempleados europeos o de otros continentes, les apetezca saber como opinamos de las grandes decisiones
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