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Domingo, 15 de mayo de 2005

Ibarra apoya al PP.

El partido popular ha perdido la mayoría absoluta en Cáceres, al pasarse uno de sus concejales al grupo mixto, pero la gobernabilidad no peligra, ya que de forma sorpresiva Ibarra ha anunciado que cede el voto de un concejal del PSOE de Cáceres para que el PP gobierne, al ser el partido que ganó las elecciones.

Para comprender mejor esta situación reproduzco el artículo de Manuela Martín, publicado en el periódico Hoy:

Descoloque:
ES la oferta de Rodríguez Ibarra de prestar un concejal al Gobierno municipal del PP en Cáceres una muestra de 'fair play', de juego limpio, o una excelente -y diabólica- jugada de estrategia política? De las dos formas ha sido calificada en estos días. Sin ir más lejos, dentro del PP se han podido ver las dos posturas. El alcalde cacereño, José María Saponi, la ha alabado como una muestra de dignidad política. Pero otros dirigentes populares la han criticado como una maniobra artera del veterano presidente. También en el PSOE ha habido cierto descoloque, más o menos público. Aunque al final han cerrado filas en torno a la propuesta de su jefe indiscutido, no todos han entendido esa generosidad.

Pero, al margen de lo que piensen los partidos, ¿la ha entendido la ciudadanía? Aquí no hay encuestas que midan las reacciones de los administrados ante situaciones como la que se ha suscitado en Cáceres con la dimisión del concejal Felipe Vela. En consecuencia, todo lo que se diga, incluido este artículo, son apreciaciones, más o menos afortunadas.

Da la impresión de que la ciudadanía puede ver con buenos ojos que los políticos colaboren para sacar adelante el gobierno de una ciudad. Los vecinos quieren que la oposición sea rigurosa e incluso dura en la denuncia de lo que funciona mal en una ciudad. Pero, en general, deploran el navajeo político.

Moción de censura

La dimisión de un concejal y la pérdida de la mayoría absoluta del PP en Cáceres podría dar pie a una situación de inestabilidad y hasta abrir el horizonte a una moción de censura contra Saponi. Pero no parece que ese vaya a ser el futuro. Hay que tener en cuenta que Felipe Vela no es exactamente un tránsfuga. Es decir, no se va a otro grupo, sino que se queda como independiente con el compromiso de no desestabilizar a Saponi.

También es cierto que la oferta de Ibarra le quita a Vela el poder que imaginaba atesorar cuando renunció a la delegación de Hacienda y se quedó con el acta de concejal. Si realmente el PSOE cumple lo anunciado por el presidente extremeño, el poder de Vela como árbitro desaparece. Incluso es complicado que pueda aguantar los dos años que quedan de legislatura en la desairada situación en que está. Su voto en estos momentos no vale nada.

¿A quién beneficia el prometido apoyo del PSOE al gobierno de Saponi? El principal beneficiado puede ser el propio Ibarra. En principio, con esa simple oferta queda ante los extremeños -y ante los cacereños en particular- como un político más preocupado por el bien de la ciudad que por los intereses de su partido. A estas alturas, el presidente extremeño sabe de sobra que aprovechar la coyuntura planteada en Cáceres para hostigar al gobierno municipal, e incluso ir más allá para forzar una moción de censura, es un error que se acaba pagando en las elecciones siguientes.

Cuestión aparte es cómo se lleve a la práctica esa oferta de colaboración. Es lógico que el PSOE de Cáceres se encuentre incómodo ante la perspectiva que se le avecina: por un lado, continuar con su labor de oposición al PP y, de manera paralela, 'prestarle' un concejal para que saque adelante los asuntos de mayor importancia. La esquizofrenia política está servida en un grupo que ni siquiera tiene claro quién puede ser su candidato a la Alcaldía en 2007.

Un episodio amortizado

Quien también queda un tanto descolocado es el PP regional. Floriano no se acaba de creer la oferta de colaboración de Rodríguez Ibarra y la interpreta como un desaire al PSOE cacereño. Tiene poco sentido que a estas alturas le recuerde a Ibarra que él salió elegido como presidente preautonómico -allá por 1982- con los votos de dos tránsfugas de UCD. Este episodio tiene su interés para la historia de la autonomía, pero políticamente está más que amortizado. A pocos extremeños le influye hoy en la opinión, positiva o negativa, que tengan sobre Ibarra.

El PP debería saber que la inteligencia política se demuestra también en la capacidad para adaptarse a los diferentes planos en que debe actuar. La eventual colaboración en Cáceres con el PSOE no quita para que los populares, que son oposición en Extremadura, actúen como tal. Saponi no va a perder las elecciones porque el PSOE le vote mañana el Plan de Urbanismo. Ni el PP regional puede hacer oposición a la Junta desde los ayuntamientos. Ni el PSOE puede utilizar la Junta para hacer oposición en los municipios. Cuando eso ocurre -que ocurre demasiado a menudo-, los ciudadanos lo detectan y lo rechazan.

Distinguir los planos - donde se está en el gobierno y donde en la oposición- es fundamental.

Por: Emilio Moya | Noticias Regionales | Comentarios (0) | Referencias (0)

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