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Martes, 24 de mayo de 2005

EXTREMADURA PELIGRA: IBARRA PROMOCIONA UNA REFINERÍA.

Parece ser que la revolución industrial ha llegado a Extremadura con un par de siglos de retraso, pero amenaza con acabar con la riqueza medio ambiental autóctona extremeña.

Este ataque tan directo para Extremadura, está siendo objeto de controversia entre gran parte de la opinión pública, posicionándose a favor de dichas industrias contaminantes los dos grandes sindicatos de clase en Extremadura, como contrapartida a la desinformación y al posicionamiento tan descarado del que hace gala la administración regional y dichos sindicatos, quiero abrir una ventana a la libertad de expresión y publicar un artículo de opinión publicado en el Diario HOY el pasado 15 de Diciembre de 2005.

DESARROLLO SOSTENIBLE, POLÍTICA AMBIENTAL
Y REFINERÍA

Para comprender mejor los argumentos de los que nos oponemos al proyecto de una refinería en nuestra tierra, sería oportuno reflexionar sobre la realidad de la política ambiental de nuestra región y preguntarnos: ¿qué modelo de desarrollo queremos para nuestra querida Extremadura?. Para ello habría que tener claro algunas estrategias globales y sus aplicaciones en nuestro territorio.

Frente a un arrollador “desarrollismo” que ha causado un evidente deterioro de nuestro Planeta surgió, tras la creación por la ONU de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y el Desarrollo (1983), el concepto “desarrollo sostenible”. En uno de sus documentos titulado “Nuestro Futuro Común” (1987), lo define como: “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Posteriormente, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992), se crea la Comisión de Desarrollo Sostenible, un compromiso mundial para la perdurabilidad de nuestros recursos. Para dar vida a todo ello Naciones Unidas crea la “Agenda 21”; pretendiendo implicar, a nivel local, a todos los sectores de la población. Objetivos: conocer los problemas y posibilidades de nuestro territorio, y así buscar soluciones y estrategias de futuro para un desarrollo socioeconómico “sostenible”.

En esta línea, ante los ruines gases “efecto invernadero” y para reducir sus emisiones, se firma el “Protocolo de Kioto” (1997), en el Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU. Entre otras fórmulas, se pretende sustituir energías contaminantes (petróleo, carbón, etc.) por otras más limpias y renovables (solar, eólica, biomasa, etc.).


España, siendo consciente de todo ello, asume estos compromisos. Incluso en el último programa electoral del partido hoy en el Gobierno, se nos promete: “un modelo de desarrollo más justo, más responsable, más duradero y más saludable, que garantice a la vez la conservación de nuestro patrimonio natural (...) una auténtica Estrategia de Desarrollo Sostenible, elaborada desde el rigor y el consenso social y territorial”. También en Extremadura, en la Ponencia Marco del 9º Congreso Regional del PSOE, se reafirma ese compromiso: “180. (...) sustituir energías manchadas por una contaminación milenaria por energías limpias (...) un modelo energético, más diversificado, seguro y mucho menos contaminante que el actual” Del mismo modo en el terreno local, en el programa electoral de este mismo grupo que preside la alcaldía de Villafranca de los Barros, se asegura: “la calidad del medio ambiente es uno de nuestros patrimonios más preciados y con mayores potencialidades económicas y de calidad de vida. Nuestro Ayuntamiento debe adherirse a los principios de la Agenda 21 (...) Mejora, protección, estudio y divulgación de los entornos de Sierra de San Jorge”.

Hasta aquí muy bien, por fin un compromiso político para andar por el único camino posible: el Desarrollo Sostenible... pero, ¡ay!, ¡nuestro gozo en un pozo!, todo ello se queda en papel mojado cuando nos enteramos que en el entorno de esta misma Sierra de San Jorge (¡qué paradoja!), en el corazón de la rica comarca agrícola de Tierra de Barros, encima de la Vía de la Plata, junto a un Albergue Turístico del proyecto “Alba Plata”... se pretende impulsar, políticamente, una Refinería de Petróleo. ¿Cómo es que después de tanto compromiso de futuro se apoye ahora un pasado, caduco y contaminante?, ¿qué imagen y calidad vamos a dar de nuestros atractivos agroalimentarios y turísticos (que están generando riqueza y empleo) si esta Refinería estaría justamente sobre el más vistoso corredor viario de Extremadura?, ¿para qué tantos lemas: “Extremadura Naturalmente”, “Sociedad de la Imaginación”, etc. si después se desanda lo andado?... Construir aquí una Refinería es incompatible con estas estrategias, pues en vez de potenciar un modelo alternativo y respetuoso, y reducir los gases “efecto invernadero”, se apuesta por una industria con evidentes emisiones e impactos a la Salud (por mucha “tecnología de última generación” que se nos diga). Decir que este proyecto de Refinería “cumplirá el Protocolo de Kioto” es no haber comprendido nada, pues este compromiso se refiere a ir abandonando estas nefastas fuentes de emisión, y no a crear más industrias de este tipo. Una incoherencia que sólo favorece y beneficia aquí a un modelo industrial contaminante.

Muy preocupante es, igualmente, la arbitrariedad ambiental de la Junta de Extremadura. Ejemplo: si esta Administración denegó los permisos a una planta de molienda y ensacado de cemento, en Tierra de Barros (ver: Diario Oficial de Extremadura, n.º 60, 24-IV-2003, pág. 7.558), por que: “sería una incidencia negativa en la calidad del aire de la zona (...) En base al cultivo de la vid y el olivo se ha creado un sistema agrícola e industrial respetuoso con el medio ambiente que permite un desarrollo sostenible de la zona (...) afectar a la imagen de calidad y producciones naturales, que tienen los productos de Tierra de Barros (...) impactos sobre la salud, las aguas, la vegetación, los suelos (...)”; ¿por qué no dice lo mismo sobre esta Refinería o sobre la Cementera de Alconera (proyectos mucho más impactantes y contaminantes)?. Es curioso, ambos pertenecen al Grupo Industrial Alfonso Gallardo, y en ambos la Junta es “juez” y “parte interesada” (posee las competencias ambientales y participa con un 20%).

También es alarmante el procedimiento administrativo de este proyecto de Refinería: sin que el empresario haya presentado aún el “Estudio de Impacto Ambiental”, sin las legítimas alegaciones de los ciudadanos afectados, sin las obligadas y previas evaluaciones ambientales... la ubicación y la decisión política ya está tomada. Viendo todo esto: ¿qué criterios rigen la política ambiental de la Junta de Extremadura?

En resumen, cierto es que perdimos aquel humeante “tren de la Revolución Industrial”, que muchos extremeños emigraron... pero, ahora, somos los dueños de un nuevo y más limpio motor de desarrollo: un excelente y bien conservado Patrimonio Natural y Cultural que hay que mimar, un potencial socioeconómico que es la envidia en el resto del Mundo. ¡Echémosle huevos (ecológicos) y que sea cierto eso de “la imaginación al poder”! Por tanto, oponerse a la construcción de una Refinería, no es ir en contra el desarrollo industrial de nuestra región, sino a favor de un modelo empresarial que cree riqueza y empleo con fórmulas más respetuosas y acordes con nuestros ricos recursos.

Hagamos que las políticas ambientales y de desarrollo en nuestra región sean parte de la solución y no del problema. ¡Apostemos por un verdadero “desarrollo sostenible” de Extremadura con industrias más limpias y de futuro, y no con caducas y contaminantes del pasado!

Un proverbio advierte: “La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada a nuestros hijos”.

Diego M. Muñoz Hidalgo: Por cierto antes deciros que cuando el proyecto de la Cementera y Canteras en Alconera del
Grupo Industrial Alfonso Gallardo, se realizó una presentación oficial en el Hotel Trip Medea en Mérida con la asistencia del Consejero de Industria Manuel Amigo, cuando aún no había ni Estudio de Impacto Ambiental ni evaluación alguna por parte de la Junta (todo estaba amañado). Bueno, ¿y quienes estaban allí presidiendo la mesa? pues nada más y nada menos que Bernal por parte de UGT y Valentín por parte de CC.OO. apoyando la cementera, un apoyo que tampoco había sido consensuado por los afiliados lo que produjo que más de uno de CC.OO se borrara.

Y me pregunto: ¿cómo es posible que estos sindicatos no digan nada sobre la precariedad laboral dentro de estre Grupo Industrial?. ¿y qué me decís de la marginación a la mujer en sus empresas que nisiquiera hay aseos femeninos por que no hay empleadas?, ¿dónde están aquí los sindicatos?...

- Miembro de la “Plataforma Ciudadana Refinería No”

www.plataformarefineriano.com



Por: Emilio Moya | Noticias Regionales | Comentarios (4) | Referencias (0)

Comentarios

alguien ha visto en la sesión de la asamblea en donde el diputado de Izquierda Unida se le puso a preguntar sobre la refineria y Ibarra como no sabia que decir coje y le dice que se vaya al hospital en donde trabaja que si hay listas de espera es por su culpa... que verguenza que tengamos un presidente que diga ese tipo de cosas

rafa | 27-05-2005 19:40:03

Es lamentable todo lo que se hace en nuestra comunidad gracias a nuestro presidente es una pena que no nos hayamos enterado todavia en extremadura que si no luchamos nosotros por lo nuestro nadie lo va ha hacer.

kaixo | 01-09-2005 16:40:37

En otro tiempo llegamos a creer que en Extremadura era posible alcanzar un buen nivel de vida, si no de ricos sí de nopobres, sin pagar el peaje de la industrialización. Yo lo llamé, en un más usado que citado artículo, el paso De los santos inocentes a la Extremadura postindustrial (1987).

Tiempos lejanos, con fracturas en el Gobierno regional por el desarrollo industrial o la protección ambiental, en los que Extremadura optó por una vía de desarrollo (haciendo de la necesidad virtud, pero fue una opción asumida) basada en unos pocos elementos: un patrimonio ambiental inigualable; un territorio despejado y cómodo; un millón de nuevos consumidores con unas pocas pesetas recién llegadas al bolsillo; y una buena posición en el triángulo Madrid-Lisboa-Sevilla.

Era una ventaja el hecho de ser pocos, pero sobre todo contábamos con tres flujos básicos: los fondos por la reconversión de los jornaleros (incomparables con los de las reconversiones industrial y minera, pero una ayudita); las pensiones de los jubilados, locales y retornados (incomparables con las de vascos, madrileños y catalanes, pero para miles de familias fueron el primer ingreso mensual fijo); y sobre todo los que empezaban a atisbarse ingentes e inagotables fondos europeos.

Y la cosa ha funcionado. Basta tener más de cuarenta años, y no ser lerdo o ideológicamente obtuso, para apreciar a simple vista que entre casi todos hemos conseguido sacar adelante una tierra por la que casi nadie daba un duro. A donde casi nadie venía por voluntad propia, salvo para sacarse esa plaza universitaria inalcanzable en Madrid o Barcelona; para ascender en el IRYDA o las compañías eléctricas (ascenso que a veces incluía matrimonio con cortijera); o para comprar jamones que luego eran salmantinos; pimientos que se vendían como murcianos; espárragos que luego eran navarros; bordados que luego eran de Lagartera; o vino barato al por mayor que por arte de birlibirloque se convertía en rioja .

Ahora el personal pugna por quedarse a trabajar aquí, incluso cuando llega de rebote; tenemos en algunos ámbitos una proyección no ya nacional, sino mundial; y la gente viene a comprar productos extremeños. O simplemente a conocernos, porque han leído que vale la pena. Y uno puede ir por ahí diciendo que vive en Extremadura sin tener que dar explicaciones por ello. Estamos, vivimos, lo hemos contado, y contamos... Pero, con muy buen criterio por su parte, los jornaleros prácticamente se han extinguido. Sólo quedan enganchados al magro subsidio algunas de sus señoras y las de algunos pequeños y medianos agricultores, algunos inmigrantes asentados, y unos pocos jóvenes rústicos irreconciliables con la ESO. No diré que no alivie los inviernos de quince o veinte mil hogares, pero ya no supone un flujo importante para la región. En cuanto a las pensiones, han perdido importancia a medida que se han normalizado los ingresos de los activos, aunque siguen siendo un buen colchón para las familias atenazadas por el paro o el empleo precario. Y los que parecían inacabables fondos europeos, esa ubre que ha alimentado tantos pisos, volvos, mercedes y 4x4, y tan pocas inversiones productivas, se empiezan a esfumar. Es decir, la ayudita se acaba, y entretanto no han ocurrido algunas cosas que esperábamos. La maduración de los regadíos de las Vegas del Guadiana, el Zújar, el Tiétar y el Alagón ha coincidido con una etapa de la economía española marcada por una fuerte cultura especulativa. Mientras la Sociedad de Fomento tiene que andar por el mundo mundial persiguiendo inversores, la gente que tiene unos duros sobrantes los invierten en ladrillos o en bares. En este sentido, hay que tener precaución con lo que se dice. Pues se da por supuesto en ciertos discursos que la Tierra de Barros es hoy una especie de paraíso en la tierra gracias a un vino que, por lo demás, cada vez está menos al alcance de los propios extremeños; pero cuando observamos los fríos datos las cosas cambian. Por ejemplo, si bien es cierto que Almendralejo ha ganado población en los últimos años, no es menos cierto que ganó población incluso en los años más negros de la emigración extremeña.

Entre 1996 y 2004 ha tenido un crecimiento del 7% (un 0,88 anual), pero es que entre 1981 y 1996 creció más de un 15% (un 1,01 anual). Es decir, digámoslo claramente, Almendralejo está perdiendo fuelle.

En Villafranca de los Barros la situación es más preocupante, pues entre 1996 y 2004 el crecimiento ha sido de apenas un 1,83% (un 0,23 anual). En Los Santos de Maimona la cosa está peor: aunque en el último año parece que ha empezado a recuperarse demográficamente, entre 1996 y 2004 perdió el 1,83% de su población, tras un largo periodo (entre 1982 y 1996) de recuperación.

Por lo que podemos deducir que, hoy por hoy, si bien el dinámico policultivo intensivo de secano, y sus productos estrella (el aceite y el vino) han permitido sujetar a la población de Tierra de Barros (en una parte importante gracias a las ayudas, subsidios y subvenciones), el futuro a corto y medio plazo no se presenta tan boyante, y veremos en cuanto se reformulen las ayudas de la PAC.

Podríamos intentar, como los catalanes, el aumentar el flujo de transferencias del Estado. Hay vías, aunque los llamados expertos no las vean, que pasan precisamente por el federalismo fiscal. Basta que a Eroski, la Caixa, Caja Madrid, El Corte Inglés, Iberdrola, etcétera, se les obligue (como a nivel nacional se obliga a las multinacionales) a tener una sede fiscal regional. Si por la producción y los beneficios obtenidos por General Motors en España ésta debe pagar impuestos en Madrid, y no en Detroit, ¿por qué ha de pagar La Caixa el impuesto de sociedades en Barcelona, o Eroski en Vitoria, por sus actividades en Extremadura? El impuesto a la banca fue una buena ocurrencia, pero es el chocolate del loro.

Pero mientras tanto llega Jauja hay que plantearse qué hacer con las cinco o diez mil personas que, anualmente, van a tener que largarse de la región en los próximos años. Y es en este marco en el que hay que ubicar, a mi juicio, el apoyo que la Junta viene prestando a las iniciativas industriales de Alfonso Gallardo, el tipo ese de la chaqueta a cuadros, como lo intentaban ridiculizar las élites económicas y académicas de la región hace apenas unos años. Ese tipo que ha tenido la mala suerte de hacerse rico trabajando, en una tierra pobre y encima con un producto miserable. Un contrasentido, un imposible socioeconómico. Sólo el componente psicoanalítico de ese absurdo puede explicar su empeño en desarrollar inversiones productivas que generen empleo en su tierra, en lugar de dedicarse a disfrutar de la vida que le quede a caballo entre Jerez y Florida, como un tío Gilito .

Porque aquí no se trata de decidir en qué invertimos un-no-se-sabe-muy-bien-qué-dinero-de-aún-se-sa be-menos-de-quiénes, sino de decidir si se le deja invertir a alguien que pone dinero suyo encima de la mesa. Entre quienes plantean alternativas genéricas delicuescentes, como industrias agrarias, productos naturales, energías renovables, habría que indagar qué porcentaje suplementario de impuestos están dispuestos a pagar para realizar esas inversiones desde ámbitos públicos, y qué compromiso de consumo de esas producciones adquieren. Porque el gasóleo de Gallardo´s Oil seguro que lo consumen para ir a las manis.

Personalmente creo que no nos queda otra opción, ahora mismo, que probar. Hemos establecido una especie de acuerdo general, en esta región, sobre el carácter irrenunciable de espacio ambientalmente de calidad, y debemos seguir vigilantes (ahora más vigilantes) al respecto, pero ese compromiso no puede implicar el cercenar toda iniciativa que suponga algún coste ambiental.

Hace más de 100 años hubo en el País Vasco un debate semejante, entre los carlistas que con la excusa de proteger a la madre tierra, al tío bosque y al señor Dios, pretendían mantener sus privilegios, y quienes propiciaban la industrialización. Hace treinta años, a la gente sensata que visitaba Euskadi nos parecía que había sido un error aquella industrialización, con efectos perversos, como la contaminación, el arrinconamiento de los defensores del terruño (que generó un Sabino Arana que terminó mutando en ETA), y la desestructuración de miles de familias de inmigrantes. Pero los vascos no se equivocaron. Basta pasearse hoy por la ría de Bilbao para darse cuenta de que el error hubiera sido impedir la industrialización de un País Vasco que hoy estaría mendigando subvenciones para mantener sus rebaños de ovejas.

Démosle, por tanto, una oportunidad a esas chimeneas de las que aceleradamente queremos, en cualquier caso, alejarnos. Ahora sabemos lo que puede pasar si no mantenemos un férreo control de las emisiones al medio ambiente; ahora tenemos mecanismos administrativos y políticos para controlar eso; y sobre todo ahora tenemos voz para denunciar los impactos.

Hace ahora 25 años que una pandilla de indocumentados encerramos a casi cien alcaldes en Villanueva de la Serena, para protestar contra la aprobación de la central nuclear de Valdecaballeros. A la manifestación con que cerramos la movida la gente tuvo que ir a pie, sorteando acequias y controles de la Guardia Civil, que husmeaba buscando la vietnamita con la que imprimíamos el boletín diario Extremadura Humillada . Contamos casi 25.000 personas. No me digan que no es diferencia que a manifestarse contra la refinería fuesen a Mérida unas 3.000 en tractor, en coche... y hasta en avión. Es símbolo de progreso económico, pero es, sobre todo, símbolo de que no faltarán quienes permanezcan permanentemente alertas, vigilando que se cumplan los bajos impactos prometidos.

Esta es una apuesta arriesgada. Para los viticultores y bodegueros de Barros, sin duda. Pero también para Ibarra, que se juega sus rentas políticas, y para Gallardo, que apuesta sus cuartos. Lo malo que es no queda otra, porque el horizonte se ve plomizo.

Alex | 10-09-2005 17:44:09

Desde del punto de vista del desarrollo y crecimiento económico, no hay duda de que los datos que ofreces cantan por sí solos, así como que aunque algunos intenten despreciar a Gallardo por su origen, es uno de los pocos empresarios extremeños que se juega su esfuerzo y su dinero (con suculentas ayudas públicas) para crear riqueza y empleo en Extremadura.
Pero yo creo que debíamos ir más allá y preguntarnos el porqué no se crean en Extremadura empresas de todo tipo, de manufacturas, de textil, de fabricación de electrodomésticos, coches, etc, si tenemos:
- Suelo barato,
- el coste laboral por trabajador más bajo en toda España,
- ayudas públicas interesantes.
Si además sumamos la próxima construcción de una plataforma logística (puerto seco), y la mejora de las infraestructuras, con salida directa al mar (Lisboa), tan dificil es convencer a los grandes empresarios para que no se vayan a Marruecos y se queden en Extremadura?.
Si los políticos hiciesen esas gestiones, no veríamos la refinería como una de las pocas industrias capaces de generar empleo.

E.M. | 13-09-2005 14:37:01

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