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Miércoles, 17 de agosto de 2005

Londres vive en alerta general por temor a nuevos atentados. EL PAIS, 29 de julio de 2005.

La policía realizó un despliegue de fuerzas nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial para prevenir cualquier ataque, -no hicieron públicas las cifras- allanaron en la madrugada del jueves otros dos pisos en el sur de Londres, y detuvieron a nueve sospechosos, tres de ellos turcos.
Temían que se pudieran repetir los ataques ayer, tres semanas después de los atentados del 7 de julio y una semana después del día 21.
El jefe de Scotland Yard declaró: Los atentados del día 21 no fueron llevados a cabo por un equipo B, no eran aficionados, simplemente cometieron un error y tuvimos mucha, mucha suerte. La carnicería podía haber sido igual o mayor que la del día 7.
De los cuatro sospechosos ha sido detenido uno, el somalí de 24 años Yassin Asan Omar, acusado del intento de atentado en el metro de Warren Street, detenido en un barrio de Brimingham.
Tres mujeres fueron arrestadas el miércoles por la noche acusadas de cobijar a los fugitivos.
Aer por la mañana otros seis hombres fueron detenidos en una vivienda y otros tres fueron arrestados en un Kebab cercano.
El número de agresiones cometidas por motivos religiosos y denunciados a la policía se ha multiplicado por cinco desde el 7 de julio.

El lenguaje de la revolución. José María Ridao.
Nos hemos precipitado en unacontroversia al intentar explicar las fuentes procedentes de la ideología que invocan los terroristas o porqué están dispuestos a suicidarse. Todas ellas se concentran sobre el mismo tramo del problema: El que precede a la formación de una ideología a la vez suicida y criminal, y no el va desde esa ideología ya formada, hasta el proyecto de poder que pretende llevar a cabo.
Damos vueltas y más vueltas a la pregunta implícita de por qué hacen lo que hacen, pero dejamos sin respuesta la pregunta de para qué lo hacen.
Al Qaeda, es un movimiento revolucionario, afirma haber encontrado en los musulmanes discriminados u oprimidos el “sujeto histórico del cambio”, que pretende encabezar en su nombre una sustitución absoluta y radical del orden político, primero en los países musulmanes, y después en el resto del mundo.
Sus estrategias no están inspiradas por textos religiosos, sino que se ajustan a los códigos de conducta de los movimientos revolucionarios, convertir la minoría en vanguardia, desencadenar una esperial de acción y reacción para ampliar las bases de apoyo, agudizar las contradicciones del enemigo para contrarrestar su superioridad económica y militar.
El mayor triunfo de Al Qaeda, es el de habernos convencido de que el terrorismo es el principal cargo al que nos enfrentamos, sin advertir que empezamos a entregarles la partida en el tablero en el que sus dirigentes quieren jugarse su futuro: El del rearme, el de la proliferación nuclear.
Los atentados de Londres resultan más que ilustrativos, clarificadores.
La verdadera habilidad de los asesinos quedó patente, en el hecho de que fueran pakistaníes de origen y no militantes de cualquier otra nacionalidad, quienes transportaron y activaron las bombas.
En un país en el que no hay obligación de portar documentación, los terroristas llevaban encima papeles que acreditaban sin asomo de duda su identidad.
En estas circunstancias es lógico suponer que los dirigentes de Al Queda pretendían colocar frente a frente al gobierno de Londres frente al de Islamabad, si éste último bajo la presión británica emprende una dura represión, su régimen podía perder apoyo en el interior, y si no lo hiciera con el Reino Unido, EE.UU., etc.
En el trasfondo se encuentra que Islamabad cuanta con arma nucleares, por lo que si Al Qaeda se hiciera con dicha ciudad, sería una de sus mayores victorias.
Los atentados tienen el propósito de hacerse con el poder a través de métodos revolucionarios: Intentando desencadenar una espiral de violencia, a sea económica, política, de cuanto pero, mejor.
Morir en el metro, se ha convertido en uno de los miedos de nuestros días, y es preciso que los gobiernos adopten medidas para evitarlo, dentro de la legalidad democrática.
Ahora bien no se debería aceptar la idea de que nuestro futuro se juega en la guerra contra el terrorismo.
Nuestra suerte se juega en doctrinas políticas y militares que están zapando la legalidad democrática, en el rearme y proliferación nuclear.
Estos son los instrumentos de Al Qaeda para llevar a cabo su proyecto de poder.
Si por preguntarnos el porqué de las matanzas en lugar del para qué, Al Qaeda llegara a realizar ese proyecto, el designio último del lenguaje de la revolución se habría cumplido, y las esperanzas de paz y libertad, habrían sido brutalmente canceladas.


Por: Emilio Moya | Terrorism in London 2012 | Comentarios (0) | Referencias (0)

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