Domingo, 16 de octubre de 2005
En un mundo lleno de avatares, conflictos, hambrunas y desesperación por la pobreza, agrada sobremanera que los ciudadanos de Salamanca tengan la oportunidad de asistir a un foro diferente, no protagonizado por políticos profesionales caracterizados por regla general en aparecer el máximo tiempo posible en los medios de comunicación.
En el aula magna de la Universidad de Salamanca, se congregaron ayer poetas como Carlos Bousoño, José Manuel Caballero Bonald, Pablo García Baena y narradores como Nélida Piñón y José Saramago ante un auditorio repleto de estudiantes, escritores y curiosos, que pudieron preguntar lo que se les ocurrió, incluyendo algunos disparates que no obtuvieron respuesta.
Bousoño leyó dos poemas magistrales, Precio de la verdad y Nacimiento de la palabra (el poema). Caballero Bonald, presentó dos novedades -Pasión de clandestino y Summa vitael- de su próximo libro, Manual de infractores. García Baena extrajo de un "folleto" tres composiciones: Bajo tu sombra, junio, Retrato y Patria.
"¡Qué suerte tienen esos poetas! Se sacan unos versos del bolsillo y ya está", dijo Saramago. Nélida Piñón defendió la gloria subversiva y provocadora de la imaginación y Jorge Edwards contó la historia futura del cura Alberto Hurtado, a quien le parecía una blasfemia que leyera a Unamuno.
Según las crónicas periodísticas, (EL PAIS, domingo 16 de octubre):
Saramago defendió que escribe "para comprender" y que no es pesimista, sino que es este mundo "el que es pésimo". Un espontáneo del público le preguntó: "Y si es así, ¿por qué no se suicida?". El premio Nobel ni se molestó en contestar. José Antonio Pascual agarró el capote y dijo: "Cuando uno está en una mala realidad no sabía yo que la solución fuera el suicidio. Hay que utilizar la palabra y no la pistola". Ovación. Una joven brasileña pidió al escritor que perdonara al pobre chico porque "no sabe lo que dice" y luego llegó otro alternativo que les preguntó a todos si no se sentían utilizados como escaparate para la cumbre. Ahí pitaron el final. "No hay más preguntas", dijeron desde la mesa. Luego comenzaron a firmar autógrafos.
Una auténtica gozada…
Por: Emilio Moya | Referencias literarias (artículos, libros, etc). | Comentarios (0) | Referencias (0)
Los políticos extremeños han destruido muchos tópicos, pero los residentes en Extremadura tenemos mucho que decir, y posiblemente a los trabajadores y desempleados europeos o de otros continentes, les apetezca saber como opinamos de las grandes decisiones
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