Miércoles, 09 de noviembre de 2005
Cito unas palabras de David Grossman, escritor israelí, recogidas en el periódico EL PAIS “una esperanza rota”, del lunes siete de noviembre, como homenaje a Isaac Rabin, cuando se cumplen diez años desde su cruel asesinato.
Diez años después del asesinato, el primer ministro de Israel es Ariel Sharon, el hombre que luchó con todas sus fuerzas en contra del proceso de paz iniciado por Rabin, y ahora ese hombre sigue el camino de Rabin, con su mismo coraje y el mismo riesgo político y personal que tuvo que correr Rabin, pero ahora con su confusa ambigüedad con respecto a la continuidad de la ocupación y la posibilidad de una paz verdadera. Han sido 10 años agotadores y amargos. Rabin fue asesinado y con su muerte se rompió en pedazos cierta sensación de ingenuidad sincera que todavía latía en algún lugar de Israel, y también quedó rota -quién sabe por cuánto tiempo- la esperanza de poder llevar una vida normal y corriente, tranquila, sin armas, algo que parecía estar ya muy cerca. Aquella noche en esa plaza de Tel Aviv, ¡cuánto confiábamos en que estábamos próximos al final del conflicto, al inicio de una nueva etapa, cuerda y saludable! Qué ingenuos éramos mientras el asesino ya estaba entre nosotros con una pistola en el bolsillo.
Por: Emilio Moya | Internacional | Comentarios (0) | Referencias (0)
Los políticos extremeños han destruido muchos tópicos, pero los residentes en Extremadura tenemos mucho que decir, y posiblemente a los trabajadores y desempleados europeos o de otros continentes, les apetezca saber como opinamos de las grandes decisiones
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com