Viernes, 28 de noviembre de 2008
La gran mayoría de españoles nos alegramos de que tanto la Presidenta de la Comunidad de Madrid, haya regresado sana y salva a España, como el resto de su delegación, empresarios y turistas españoles, y la delegación del Parlamento Europeo presidida por el Eurodiputado de CiU,Ignasi Guardans.
Lo que no nos parece tan normal es que Guardans critique la salida de Esperanza Aguirre de la India,o de que la presidenta criticada, se aproveche de haber sobrevivido, y exprima ante los medios la experiencia vivida, en lugar de mantener una postura discreta hasta que todos los españoles estén de regreso, y condene enérgicamente la situación que se vive en la India.
¿Cuándo se darán cuenta los políticos que el resto del mundo nos interesamos por su bienestar ( y el del resto de personas afectadas por atentados o ataques terroristas), pero que si queremos ver periodismo barato conectamos con "La Noria" de Telecinco,o con programas similares?.
Por cierto, parece ser que Aguirre se puso unos zapatos repuesto porque hizo el transbordo en Zúrich "estábamos a menos seis grados y hacía mucho frío", ya que de no haber sido así, posiblemente se hubiese presentado en Madrid descalza, para vender mejor su imagen de "amazona heroica"...

Fernando Reinares es director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos.
Y si observamos con detenimiento cuál viene siendo la pauta del terrorismo que ocurre en India, puede constatarse hasta qué punto los atentados de ayer en Bombay suponen un compendio amplificado de lo que estaba teniendo lugar. En su mayoría venían produciéndose con bombas, pero no eran muchos menos los que se ejecutaban mediante armas de fuego, siendo además relativamente habitual el uso de granadas de mano y nada extraordinarios los secuestros de personas. Ocho de cada diez fallecidos en esos atentados eran civiles, una proporción que se eleva aún más si contabilizamos a los heridos, por lo común siendo policías y soldados el resto de las víctimas.
Buena parte de la amenaza terrorista que afecta hoy en día a India está desde el pasado año relacionada no sólo con la urdimbre del terrorismo global sino con entidades como los Muyahidines Indios, cuyas estructuras y liderazgo se conocen mal, aunque de sus capacidades operativas no se dudaba.
Más tarde, ese mismo grupo se ha responsabilizado de unas explosiones igualmente sincronizadas que en mayo ocasionaron la muerte a más de 60 personas en Jaipur, de las que en julio hicieron perder la vida a otras 50 en Ahmedabad y de las de septiembre en Delhi. En estos tres casos, los terroristas alegaron como pretexto que el sistema judicial de India los discrimina.
De cualquier modo, la planificación y ejecución de unos atentados como los de ayer en Bombay no está al alcance de cualquier organización terrorista. En modo alguno sería inverosímil que reflejen una amenaza de naturaleza mixta, a la vez interna y externa. Puede que el nombre con el cual se ha reclamado su autoría esconda una mezcolanza en la que integrantes de los Muyahidines Indios ocuparían un lugar central, pero en la que se incluirían elementos de otros grupos activos en territorio indio e insertos en la urdimbre del terrorismo global. Como Lashkar-e-Taiba, con base en Pakistán, o Harkat ul Yihad ul Islami, en Bangladesh.
A India se le ha agravado un problema que ya tenía. Ha de resolver disfunciones muy serias en materia de inteligencia nacional y coordinación policial que comprometen gravemente las tareas de prevención y lucha contra el terrorismo. Tras lo sucedido ayer en Bombay hay fallos de inteligencia y de intercambio de información entre agencias de seguridad. Lo que debe repetirse una y otra vez, en voz suficientemente alta, tratándose de un Estado nuclear. Además, ha de abordar dicho problema en un contexto regional que aún resulta favorable para los terroristas, especialmente en lo que atañe a la situación en Pakistán, otro Estado nuclear.
A las autoridades indias les cabe ser conscientes de que esa parte sustancial de su población que es musulmana no es inmune a los procesos de radicalización violenta que tienen lugar entre colectividades islámicas de otros países. A pocos sorprenderá que los terroristas traten de manipular agravios relacionados tanto con el conflicto de Cachemira como con sucesos similares al acontecido el 30 de septiembre, cuando en Malegaon y Modasa estallaron bombas dirigidas contra musulmanes. Por cierto, semanas después, varios miembros de los Muyahidines Indios fueron detenidos, acusados de preparar atentados en Bombay. ¿Como los de ayer?
Por: Emilio Moya | Internacional | Comentarios (0) | Referencias (0)
Los políticos extremeños han destruido muchos tópicos, pero los residentes en Extremadura tenemos mucho que decir, y posiblemente a los trabajadores y desempleados europeos o de otros continentes, les apetezca saber como opinamos de las grandes decisiones
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com